Alberto Barreña Montes, nuestro abuelo, nació en Aldeadavila de la Ribera, Salamanca, el 9 de agosto de 1888. Murió en Durango, el 12 de febrero de 1971.
Cuando tenía 7 años llegó a Hernani con su padre. A los 14 años se quedó huérfano. Pronto conocíó a Dolores Elizegi Iraola, nuestra abuela, con la que se casó. Vivieron en Errenteria, Eibar, Elorrio y, finalmente, en Durango, donde criaron y educaron a una familia de 9 hijos.
Alberto Barreña Montes fue moldeador de oficio y en Durango trabajó en Olma durante muchos años. Al final de su vida, trabajó en Onena.
Nuestro abuelo era un republicano y anticlerical convencido. Fue militante de Izquierda Republicana y conoció los sinsabores del activismo político en propia carne y en la de los suyos. Su hijo Nicolás fue cruelmente torturado con 19 años e injustamente acusado del asesinato del Jefe de los Municipales de Durango.
Tras el alzamiento militar fascista se posicionó y colaboró con la resistencia republicana. Huyó con su familia a Bilbao y Santander, dónde vio a su hijo Nicolás por última vez al despedirse de su mujer y 6 de sus hijos hacia el exilio en Normandía.
Nuestro abuelo Alberto fue hecho prisionero por los fascistas y conoció la cárcel. Su hijo Francisco, combatiente republicano, también fue hecho prisionero y obligado a trabajar en los batallones de trabajadores durante años.
En 1943 fue acusado de lanzar gritos a favor de la República y, por ello, fue hecho preso y permaneció en la cárcel unos meses.
En 1951 tres de sus hijos, Francisco, Martín y Javier, fueron acusados de hacer huelga y fueron desterrados por meses, al secundar la huelga convocada.
Siempre trató de conocer el destino de su hijo Nicolás, pero murió sin saber absolutamente nada.
Nuestro abuelo era una persona entrañable y cariñosa, sensible, amigo de los amigos y partidario fogoso de la libertad contrario a todas las dictaduras.
Agur aitita maitea!