Ángel luchó en la batalla del Ebro y tras duros meses de contienda el ejército inició un repliegue que ya no tendría vuelta atrás. Pasó por Tarragona y Barcelona para, junto con miles de civiles, cruzar la frontera por Port Bou. Ni Ángel ni nadie se imaginaba entonces lo que Francia les deparaba: el campo de concentración de Argeles ur Mer, después Gurs…

Desde Gurs escribió a la familia que les había acogido en Bretaña y Jean Annic, el padre de familia, se desplazó desde Bretaña hasta los Pirineos para llevarse al joven Ángel con él a Locmine. La paz duró poco tiempo ya que el prefecto de la zona negó la renovación del permiso de residencia de Ángel y tuvo que viajar a Hendaia donde quedó en manos de militares franquistas. Nada de volver a Bilbao.

Campo de concentración de Miranda de Ebro, varios destinos como mano de obra esclava (Batallones Disciplinarios) en Miranda, Lavacolla (Galicia), Larache (Africa)… No fue hasta 1945 cuando Ángel fue puesto definitivamente en libertad, si es que ese término era posible en la posguerra.